El Podcast de Imagine · Episodio 24
La constancia no es lo que piensas
No eres inconsistente. Eres consistente en la dirección equivocada. Este episodio habla de cómo cambiar eso, sin forzar nada.
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Daniela empieza con una confesión compartida: todos decimos querer más constancia y, al mismo tiempo, nos cuesta sostenerla. La razón, explica, no es falta de disciplina, es un bucle que el cerebro crea cuando el ánimo baja. Y romperlo no requiere intensidad. Requiere accesibilidad.
Daniela explica que la mayoría de las personas ya son constantes, solo que en los hábitos que las alejan de sí mismas: la distracción, la desconexión, el evitar. Cuando vinculamos la práctica a la intensidad, creamos una barrera invisible: si no podemos hacerlo "bien", no lo hacemos, y un día sin práctica empieza a pesar más de lo que debería.
Desde la neurociencia describe un bucle real: bajo ánimo, menos acción, menos activación de los circuitos de motivación, y el ciclo se refuerza. La motivación, dice, no antecede a la acción, la sigue. Desde el yoga conecta esta misma idea con los tres gunas, tamas, rajas y sattva, y cómo un movimiento pequeño basta para pasar de la inercia a la claridad. Este tipo de herramientas es justo lo que se trabaja en la Formación de Kundalini Yoga en Málaga y en el resto de sedes de Imagine.
Termina con una invitación concreta: en lugar de planificar para la perfección, planificar para la inconsistencia, tener una práctica mínima reservada para los días difíciles. Eso, dice Daniela, es lo que realmente sostiene una práctica en el tiempo.
3 Claves de Este Episodio
- 01 Ya eres constante, solo que en la dirección que no quieres. Los hábitos que te alejan de ti también son consistencia. El cambio empieza por notarlo sin juzgarte.
- 02 La motivación llega después de la acción, no antes. Un gesto pequeño libera la señal que hace posible el siguiente paso. Esperar a tener ganas mantiene el bucle activo.
- 03 Ten una práctica mínima para los días difíciles. Una respiración, un mantra, unos minutos de quietud. No es el ideal, es lo que te mantiene conectada cuando todo pesa.
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Hola, soy Daniela Troconis.
Soy cofundadora de Imagine Yoga Academy y formadora de profesores de Kundalini Yoga. Durante más de 14 años he acompañado a personas a reconectar con su propia verdad a través de la práctica, la respiración y la conversación honesta.
Desde 2012, Pedro Misle y yo hemos formado a más de 900 profesores en España, Suiza, India y online.
El Podcast de Imagine lleva al mundo las conversaciones que ocurren dentro de nuestras formaciones de Kundalini Yoga: cercanas, prácticas y reales. Práctica real para la vida real.
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La consistencia que ya tienes
La consistencia ya no es solo una buena idea, es esencial para nuestro bienestar, especialmente en los tiempos que vivimos. Hay tanta información y tanta estimulación que, si no tenemos algo que nos aterrice y nos traiga de vuelta a nosotros mismos con regularidad, es fácil sentirnos dispersos o desconectados sin darnos cuenta.
Pero si somos honestas, ya somos consistentes, solo que no siempre en la dirección que nos gustaría. Tendemos a ser más consistentes en los hábitos que nos alejan de nosotros mismos: en cómo nos distraemos, en cómo evitamos, en cómo ignoramos lo que el cuerpo nos pide. Y como suele ser inconsciente, ni siquiera lo vemos como consistencia. Lo llamamos vida.
La trampa de la intensidad
Hay una creencia muy sutil en el yoga: que para que algo funcione tiene que ser intenso, que si no vamos lo suficientemente profundo o lo suficientemente fuerte, entonces no cuenta. La intensidad puede ser un componente, pero no es obligatoria, y muchas veces ni siquiera es lo que más nos sirve.
Cuando vinculamos la práctica a la intensidad, creamos una barrera invisible: si no puedo hacerlo bien, no lo hago. Y entonces pasa un día sin practicar, y ese día se siente pesado, no solo físicamente sino internamente. Lo que lo hace más pesado no es la ausencia de práctica, es la historia que construimos alrededor.
El bucle que el cerebro crea
Desde la neurociencia, lo que ocurre en esos momentos no es falta de disciplina, es un bucle. Te levantas cansada, cancelas algo que habías planeado, te dices que lo harás mañana. Pero mañana se siente igual, y al día siguiente un poco más pesado.
Lo que ocurre por debajo es que el cerebro reduce la actividad en los circuitos relacionados con la motivación. Incluso las cosas pequeñas empiezan a sentirse desproporcionadamente pesadas. Como se sienten pesadas, haces menos, y hacer menos mantiene esos circuitos poco activos. Bajo estado de ánimo, menos acción, menos activación: el bucle continúa.
Por qué la fuerza de voluntad no basta
Aquí es donde solemos intentar tirar de fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad viene de una parte del cerebro que ya está agotada cuando nos sentimos así. Esforzarte más en ese estado es como pisar el acelerador cuando no hay gasolina.
El cerebro no espera a tener motivación para actuar, la crea después de la acción. Cuando haces algo pequeño, tu cerebro libera un poco de dopamina, una señal que dice: esto es posible, puedes continuar. Ese pequeño cambio es suficiente para que el siguiente paso se sienta un poco más accesible. No fácil, pero posible.
Tamas, rajas y sattva
Cuando miramos esto desde el yoga, describimos lo mismo con otro lenguaje: los gunas. Ese estado en el que todo se siente pesado es muy tamásico, y aunque es necesario para el descanso, en exceso trae inercia y esa sensación de estar atascada. Desde ahí, muchas veces esperamos saltar directamente a sattva, a la claridad. Pero ese salto es demasiado grande.
Lo que la neurociencia y el yoga muestran es que hay un punto intermedio: movimiento, activación, aunque sea pequeña. Ahí entra rajas. Cuando haces algo pequeño, una respiración, unos minutos de práctica, un mantra, no estás intentando arreglarlo todo, simplemente estás pasando de tamas a rajas. Y desde ahí sattva se vuelve más accesible.
Planificar para la inconsistencia
El cambio que necesitamos hacer es dejar de ver la consistencia en términos de intensidad y empezar a verla en términos de accesibilidad: ¿qué es accesible para mí hoy, en el estado en el que estoy? Nuestra energía no es la misma cada día, y aun así seguimos aplicando el mismo estándar a todo momento.
Una idea que comparto con mis alumnas es planificar diferente: ¿qué pasaría si no planificamos para la perfección sino para la inconsistencia? Para los días en que no tienes ganas, en que estás cansada o abrumada. Esos días también son parte de la práctica, y si no los incluimos, caemos en la trampa del perfeccionismo que nos bloquea.
La práctica más pequeña a la que puedes volver
En lugar de construir la rutina perfecta, te invito a considerar otra cosa: ¿cuál es la práctica más pequeña a la que puedes volver, incluso en un día difícil? No en tu día ideal, sino en el día en que te sientes cansada, desconectada, fuera de ti. Porque si tienes eso, siempre tienes una forma de volver. Y eso, más que la intensidad, más que la perfección, es lo que realmente sostiene una práctica en el tiempo.
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