El Podcast de Imagine · Episodio 35
Tapas — El Tercer Niyama: Fuego, Disciplina y las Ganas de Vivir
La verdadera señal de alarma no es la ansiedad ni el agotamiento. Es cuando nada te emociona. Tapas es el fuego que te recuerda que sigues teniendo ganas de estar aquí.
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Antes de casarse con Pedro, Daniela fue a ver a una vidente que le dijo que se casaría con un alma muy joven, un alma que quería beberse hasta la última gota de vida que pudiera. Años después, esa frase se convirtió en la puerta de entrada de Pedro a Tapas, el tercer Niyama.
Tapas se traduce habitualmente como disciplina, pero la raíz de la palabra significa calor, fuego, intensidad. No autocastigo. Pedro lo describe como la disposición para vivir el día que acaba de llegar, la curiosidad por lo que todavía es posible. Sin ese fuego, dice, todo lo demás —Ahimsa, Saucha, Santosha— es esfuerzo sin pulso.
El episodio ofrece una pregunta directa como brújula: ¿estás emocionado de estar vivo? No feliz, no agradecido de forma performativa, sino comprometido con el viaje. Pedro propone tres formas concretas de avivar ese fuego: sostener una sadhana diaria, hacer una cosa a la semana solo porque te hace sentir vivo, y preguntarte con honestidad qué sigues postergando.
Esa pregunta —qué sigues postergando— es también una de las que más se repite entre quienes empiezan la Formación de Kundalini Yoga en Málaga, donde muchos alumnos llegan justo en el momento en que ese fuego pedía atención.
3 Claves de Este Episodio
- 01 Tapas es fuego, no autocastigo. La palabra viene de una raíz sánscrita que significa calor e intensidad — la disposición a vivir el día que acaba de llegar.
- 02 La señal de alarma real es la falta de emoción. No es la ansiedad ni el agotamiento; es cuando el día por delante no despierta nada en ti.
- 03 Tres formas honestas de avivar el fuego. Una sadhana diaria, una cosa a la semana que te haga sentir vivo, y preguntarte con honestidad qué sigues postergando.
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Hola, soy Pedro Misle.
Soy cofundador de Imagine Yoga Academy y formador de profesores de Kundalini Yoga. Durante los últimos 14 años he acompañado a personas a reconectar consigo mismas a través de la práctica, la filosofía y la conversación honesta.
Desde 2012, Daniela Troconis y yo hemos formado a más de 900 profesores en España, Suiza, India y online.
El Podcast de Imagine abre el tipo de conversaciones que solemos tener dentro de nuestras formaciones de Kundalini Yoga: cercanas, prácticas y reales. Hablamos de práctica, espiritualidad y crecimiento. Práctica real para la vida real.
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Una visita a la bruja
Antes de que Daniela y Pedro se casaran, ella fue a ver a una bruja. "Es una cosa venezolana", explica Pedro. "Vas a ver a una bruja y le haces las preguntas importantes. Y la pregunta importante, al parecer, era yo." La mujer miró lo que sea que miran las brujas y dijo: "Te vas a casar con un alma muy joven. Un alma que está muy emocionada de estar aquí, en esta encarnación, y que quiere beberse hasta la última gota de vida que pueda."
Pedro no sabe muy bien dónde se sitúa frente a las brujas y los videntes, pero admite que esta acertó. "Me encanta estar vivo", dice. "No todos los días con la misma intensidad, pero debajo de todo eso hay un zumbido constante que dice: esto es bueno, quiero más de esto." Ese zumbido tiene un nombre en la filosofía del yoga. Se llama Tapas.
Yamas y Niyamas: el camino hasta aquí
Este camino no empieza con posturas ni con técnicas de respiración. Empieza con una revisión fundamental de cómo nos vemos y cómo nos relacionamos con el mundo. Patanjali dio primero los Yamas —compromisos personales— y luego los Niyamas —actitudes internas que cultivamos a través de una atención sostenida y honesta—.
Ya vimos Saucha, el primer Niyama: la claridad que surge de honrar lo que dejamos entrar en el cuerpo, la mente y los espacios. Luego Santosha, el contentamiento: no resignación pasiva, sino la presencia que permite habitar de verdad el lugar donde estamos. Y ahora llegamos a Tapas.
Qué es realmente Tapas
Tapas se traduce comúnmente como disciplina, y lo es en parte, pero si nos quedamos ahí perdemos la parte más viva de lo que los maestros querían señalar. La palabra viene de una raíz sánscrita que significa calor, fuego, intensidad. No agresión, no autocastigo. Fuego.
Pedro lo entiende como la disposición para vivir el día que acaba de llegar: la emoción por lo que está por venir, la curiosidad, el compromiso con lo que es y con lo que todavía es posible. Es, dice, el epicentro desde el cual emana toda la vida. ¿Cómo practicar Ahimsa cuando nos arrastramos por nuestra propia vida? ¿Cómo trabajar Santosha cuando nada parece contentarnos? Sin Tapas, todo lo demás es esfuerzo sin pulso.
La pregunta que lo sostiene todo
Pedro conecta esto con lo que dijo la bruja: esa imagen de un alma joven que quiere beberse hasta la última gota. No la parte de nosotros que gestiona, planifica y sobrevive a la semana, sino la parte que sigue, debajo de todo eso, viva, rebelde, y que en silencio siempre quiere más. Más de lo real: más conversaciones profundas, más tiempo en la naturaleza, más experiencias que valga la pena llevarse.
Y su ausencia es la señal de alarma más importante que tenemos. No la ansiedad, no el agotamiento, ni siquiera la tristeza —esas cosas al menos tienen energía—. La verdadera señal de alerta es cuando nada nos emociona, cuando miramos el día por delante y no sentimos nada, cuando estamos vivos técnicamente pero el zumbido se ha apagado. La pregunta que Pedro propone es directa: ¿estás emocionado de estar vivo? No feliz, no agradecido de forma performativa. Comprometido con el viaje.
Tres formas de avivar el fuego
La primera es la sadhana, la práctica diaria. En Kundalini Yoga no se trata de logros ni de cuánto tiempo practicas, sino del acto de elegir, cada mañana, estar presente para ti mismo antes de que el mundo llegue. Esa elección, repetida cada día, es un acto de Tapas.
La segunda: hacer esta semana una cosa únicamente porque hace sentir vivo, no porque sea productivo ni responsable. Un paseo sin destino, una conversación que llega a algún lugar real, algo que se lleva meses queriendo hacer.
Y la tercera, quizás la más incómoda: preguntarse qué se sigue postergando. No tareas ni recados, sino las experiencias y conversaciones que siguen moviéndose al "algún día". Tapas pregunta: ¿qué estás esperando? El día que tienes disponible es este, no algún día.
Cierre
"Me encanta estar vivo", repite Pedro. "No es una actuación y no siempre es fácil, pero es el zumbido debajo de todo lo que hago." Ese zumbido, dice, es lo que Patanjali pedía que protegiéramos con Tapas: no ser más disciplinados en el sentido punitivo, sino mantenernos curiosos sobre nuestra propia vida y negarnos, de forma consistente, a dejar que los días pasen sin estar realmente en ellos.
Sat Nam.
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